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El Palacio Kew y cabaña de la reina Charlotte

Caminando por el hermoso Jardín Botánico de la estación Kew encontramos el antiguo palacio de Kew fácilmente reconocible por su aspecto robusto y de color rojo. También es conocido como la Casa Holandesa y fue comprada por Jorge III en 1781, pero su historia se remonta al año 1631 cuando lo construyó un rico comerciante.

De los personajes de la realeza se sabe que Jorge IV nació en el palacio y fue residencia de su madre, la reina Charlotte hasta el año de su muerte en 1818. En la actualidad es utilizado para diferentes actividades recreativas de la familia real, por lo que para visitarlo hay que comprar un pase en la entrada del Jardín Botánico.

Es el mejor lugar para conocer algo de la vida íntima de la familia real de aquellos años, ya que este palacio es donde se han guardado más elementos que tienen que ver con la vida cotidiana, como la impresionante colección de rompecabezas con los mapas del mundo como era visto en el 1800 o los juguetes de los niños como la casa de muñecas que copia la decoración del palacio.

Pero también se impresionará con la camisa hecha a medida para el rey Jorge III o el molde de su cara realizado por la misma Madame Tussaud, para completar la figura de cera que también se encuentra en el Palacio Kew. La decoración es igual de atractiva ya que conserva el estilo característico del siglo XVII.

Dentro del palacio no debe olvidar una visita a la biblioteca que lejos de parecer del siglo XVII tiene pantallas digitales y diferentes medios audiovisuales que permiten conocer toda la historia del Palacio.

Saliendo del lugar, descubrirá como escondida entre la vegetación una pintoresca cabaña que pertenecía a la Reina Charlotte, que era utilizada para tomar el té durante los largos paseos por el jardín y era lugar donde se exhibían exóticos animales como pudieran haber sido tigres, faisanes o ganado traído de oriente, incluso fue el primer lugar de Inglaterra donde se vieron canguros, que hasta lograron reproducirse llegando a tener 18 de estos extraños animales.

Luego de recorrer el Palacio Kew y sus jardines, lo mejor es acercarse al restaurante para saborear una comida o un té tradicional, dependiendo de la hora, claro.

Foto Vía: pablo.alvarez.ramos